domingo, 24 de julio de 2011

Mi confrontación con la docencia

En el año del 1999 egrese de la Preparatoria Anexa a la Normal de Ixtlahuaca, pero en aquel entonces mis intereses no estaban precisamente relacionados con la docencia, he de decir, que la adopción de esta práctica llegaría después de varios intentos, por encontrar mi verdadera vocación, en el campo laboral.
Estudie la licenciatura en Turismo, en la Universidad Autónoma del Estado de México, a la par estudiaba inglés en el Centro de Estudios de Lenguas Extranjeras, también parte de la Universidad; aunque los cursos de inglés formaban parte de mi tira de materias, siempre tuve la inquietud de reforzar mis conocimientos y habilidades en este sentido.
Mi profesión plantea un constante contacto con la sociedad, y durante los cinco años de mi formación realice prácticas en distintos espacios; en el séptimo semestre inicie a trabajar como guía de turistas, principalmente la empresa para la que trabajaba establecía vínculos con escuelas y por ende los establecía yo con profesores y estudiantes. En ese momento la docencia no era parte de mi vida; sin embargo, el hecho de compartir conocimientos sobre los lugares visitados a un grupo de estudiantes y la interacción para lograr un ambiente agradable mientras los traslados tenían lugar, considero que fue mi primer acercamiento.
Un año más tarde, una profesora me ofreció algunas horas de clase en una preparatoria abierta, inicié tomando los ejemplos de los que fueran mis profesores, con muchos tropiezos y sin experiencia alguna de cómo dar una clase. Confieso que en aquel tiempo teníamos problemas económicos y que esa oportunidad se ajustaba perfectamente para subsanar algunas de mis necesidades, así que ese fue el principal motivo para tomarla. Estuve en aquella escuela cerca de un año y me fascinó la experiencia.
Al egresar de la facultad, mi interés primordial era ganar experiencia en el campo en que me había formado, así que buscando llegue a trabajar en una agencia de viajes, cuyo mercado principal lo eran estudiantes y profesores, fue muy agradable participar en aquella empresa, pues lo que realmente me agradaba era poder ayudar a las personas a encontrar y conocer lo que buscaban en sus viajes, principalmente la demanda la representaban los cursos, prácticas profesionales, práctica de un idioma en algún país extranjero, rutas económicas, estudios universitarios en el extranjero, etc. Pero aún mis expectativas no estaban del todo cubiertas, así que a menos de un año salí de la empresa, me titule y continué con la búsqueda.
Algunos meses después, dejaría el Estado en que radico, para vivir por una temporada en la ciudad de México, fui contratada en una de las empresas más exitosas en el ramo turístico en el país, con buenas prestaciones, oportunidades para conocer el mundo y un muy agradable ambiente de trabajo. Justo iba a recibir un ascenso cuando decidí nuevamente que aquello no era lo mío, buscaba un aprendizaje distinto. En ese tiempo, también tuve algunos problemas de salud por lo que decidí regresar a casa, cuando me recupere mi madre cayó enferma por meses (a causa de un infarto cerebral) y concluí estar a su lado, cuando ella casi se recuperaba opte nuevamente por egresar a trabajar, opte por la docencia porque hasta ese momento no había encontrado “mi camino”, me abrieron las puertas en una preparatoria privada que ofrecía demás carreras técnicas y cursos de inglés, al principio tenía pocas horas, pero al segundo semestre el aumento fue grandioso y lo fue más mi sentir respecto de la actividad que realizaba, decidí que era lo que había estado buscando y que me quedaba para el resto de mi vida.
Con la obtención de experiencia, la relación con los estudiantes y me creciente curiosidad, decidí tocar otras puertas, llegue a la misma institución en que me formará en materia del idioma inglés, aunque en esta ocasión lo haría para ser profesora, fue como un sueño cuando entre el primer día e impartí clase. A la par tendría la oportunidad de ingresar al CECyTEM, y son ambos lugares en que trabajo actualmente, he tomado cursos, reforzado conocimientos, compartido experiencias con otros compañeros y definitivamente me llena de alegría el haber encontrado lo que por tanto tiempo estuve buscando.
Me siento, como nunca me sentí antes, en ningún otro espacio laboral, estoy comprometida con lo que hago, pienso que el aprendizaje que obtengo día a día de los muchachos es invaluable, sin embargo; no todo es miel sobre hojuelas como se dice por ahí, el tiempo que exige esta actividad no es reconocido, ni social ni económicamente, se piensa que nuestro trabajo se cierra a un aula, cuando este traspasa fronteras.
En ocasiones siento insatisfacción porque algunos jóvenes con problemas familiares o económicos deben dejar la escuela y experimento una frustración tal que desearía ayudarlos a todos. Así también, con aquellos cuyo interés no es preparase y engañan a sus padres y a ellos mismos, no puedo evitar involucrarme en su sentir porque estaría dejando de lado la parte humana necesaria, fundamental e inigualable que se obtiene y se requiere al participar en este campo.
También reconozco que la capacitación y estudio son compromisos a los que no se les puede dar la espalda.

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